Coaching Directivo (para directivos que no creen en el Coaching)

Que el Coaching está de moda es indudable, tan solo tenemos que asomarnos a la televisión y ver en prime time como millones de personas siguen puntualmente las aventuras de unos cuantos aspirantes a estrella musical guiados por un equipo de Coachers, con lo que el mismo Bisbal se convierte en Coach por un rato….de ahí a al estrellato del Coaching…

Como todas las modas, tienen un lado positivo, que hace que algo se popularice y tienen un lado menos positivo que hace que se pierda el verdadero espíritu inicial que desencadena el fenómeno.

Vayamos a lo positivo. Si el Coaching está de moda es porque miles de personas se acercan a su filosofía, utilizan sus herramientas y de una u otra manera obtienen beneficios, tanto a nivel personal como a nivel profesional. Desde el punto de vista empresarial, que es el que nos ocupa, nos interesa conocerlo, porque si algo está claro es que haciendo lo mismo que hasta ahora no vamos a conseguir resultados distintos.

A estas alturas ya no debe quedar nadie que todavía no se haya dado cuenta que el mundo ha cambiado, a pesar de lo cual, en muchos casos seguimos comportándonos de la misma manera,  y lo que es peor seguimos dirigiendo como siempre lo hemos hecho. Y hoy en día esto ya no funciona.

Vivimos un momento en el que la creatividad es el verdadero factor diferenciador de las empresas, y salvo que tengamos todas las respuestas, lo más probable es que necesitemos unas cuantas preguntas, por lo que no podemos seguir dirigiendo sin escuchar a los que nos rodean: clientes, empleados, sociedad… e incluso a nosotros mismos.

Con frecuencia, uno de los principales problemas que encontramos como directivos, es que difícilmente podemos dirigir a los demás si no sabemos dirigirnos a nosotros mismos, con lo que el primer paso necesario es mejorar nuestras propias habilidades, a partir de las cuales intentar desarrollar las de los demás.

Tal como lo hoy lo entendemos el Coaching viene de EEUU y tiene su origen en el deporte, ayudándonos a trabajar lo que se conoce como ‘el juego interior’, ese que nos permite desarrollar el estado mental necesario para ganar a un adversario a pesar de tener menos habilidades técnicas, gracias a un adecuado entrenamiento de otras habilidades, como la motivación,  la resistencia, etc.

En el mundo de la empresa ocurre algo parecido, el directivo actual se enfrenta a una serie de dificultades y retos sin precedentes, se requieren habilidades personales para las que en ocasiones no estamos preparados, siendo más importante que los conocimientos, la actitud con la que afrontamos los desafíos.

Cada vez encontramos más casos de empresas nuevas, que triunfan con menos recursos aparentes, pero que desarrollan un potente ‘juego interior’ que las hace muy competitivas, gracias a su creatividad y manera diferente de ver las cosas, aportando frescura en sus planteamientos.

El Coaching nos proporciona un conjunto de herramientas gracias a las cuales podemos conocernos mejor, tomar mejores decisiones y ayudarnos a conseguir objetivos que de otra manera son inalcanzables, menos aún a la velocidad que hoy nos exige el mercado. No es una moda, es una necesidad.



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